El caos se apoderó del valle de Lemos. La licantropía, las bestias y el poder óntico y animal emergieron como cada agosto en Monforte cuando la luna más hermosa se baña en el río Cabe. Un terrorífico aquelarre cinéfilo con cientos de apasionados del género, el FanCine de Lemos invadió la Ribeira Sacra durante el último fin de semana del verano.

La placidez adiabolada del miedo en pantalla grande, las exposiciones, homenajes y el ya asentado y cada año más prestigioso certamen de cortometrajes, tienen muchos culpables. Indómitos y embrujados estoicos de un festival que estrenó imagen y mascota en forma de trofeo. Un cíclope alienígena que reconoció a Javier Chillon y su travesía galáctica y caníbal en blanco y negro, They will all die in space, como el principal triunfador de esta edición 2016. Pero hubo más galardones, facturados por Bepcgo Monforte y personalizados por la artista Doa Ocampo, como Restart, de la lucense Olga Osorio, que se alzó con el Premio Algueira al mejor corto gallego.
 

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Mención aparte merece la cantera, las vigorosas plasmaciones juveniles del género fantástico y de terror se manifestaron en la sección FantaFesti, la perla más audaz y desenfadada  de estos cuatro días monfortinos. Los alumnos del IES Río Cabe, IES Daviña Rey y PP. Escolapios mostraron su talento en tres estimables propuestas audiovisuales producidas con la indispensable colaboración de Paulino Cadórniga (Némesis Creaciones) y Jesús Santos. La juventud monfortina es el futuro de un festival que tampoco obvia a los grandes nombres del pasado y del presente.

El maestro santiagués Alberto Hortas, mostró en el festival una selección de su asombrosa obra de caracterización que le ha llevado a trabajar en proyectos de la talla de El Laberinto del Fauno y El Espinazo del Diablo, entre otros. Cadáveres calcinados y monstruosos bustos poblaron una exposición que culminó con una clase magistral de este imprescindible artista gallego. Y es que esa fascinación por la sangre, las heridas, la casquería y las amputaciones, tan típica del género de terror, es tradición en Monforte. Muchos fueron quienes lucieron heridas y horrores varios por las calles y plazas gracias al taller de maquillaje fx que este año impartió Andrea Pérez. Zombies niños y mayores para gloria de un género difícil de acotar. A medio camino entre el miedo, el humor y una estética en constante evolución, la iconografía de origen romántico ha creado toda una industria del coleccionismo fantástico que también el FanCine ofreció. Con la sempiterna colaboración de Pedro de El Desván, un año más hubo casetas con material fantástico en la calle Cardenal y la plaza de España.  

Cómics, libros, figuras, pósters y programas de mano, el terror se encuentra en cualquier formato. Desde los clásicos relatos góticos de Poe, pasando por imágenes y fetiches de la mítica casa Hammer, hasta los pressbook del último festival de Sitges. Seguramente fueron las películas y publicaciones sobre la figura de Paul Naschy, el gran homenajeado de esta edición, las que suscitaron el mayor interés entre los curiosos y fans. Jacinto Molina (1934-2009) -como así se llamaba realmente este director, actor y hombre de cine- fue el primer hombre lobo español. El festival proyectó una trabajada y cuidada retrospectiva sobre este pionero del cine de terror, con más de un centenar de películas que lo convirtieron en mito. Sergio Molina recibió el premio y presentó un sentido documental sobre la romántica e imprescindible figura de su padre, Paul Naschy, quien aseguraba ser la única persona que había visto a Boris Karloff con lágrimas en los ojos: El hombre que vio llorar a Frankenstein (A. Agudo).

Cuatro días de actividades pero sobre todo de CINE. Nueve largometrajes se estrenaron durante el FanCine de Lemos 2016. Una selección que no se olvidó de contar con un par de films de la gran potencia de los últimos años en cuanto a género y terror se refiere: el exótico cine coreano. La muestra incluyó el estreno internacional del largometraje mejicano La niña de la mina (J. E. Ramírez), la brasileña O diablo mora aqui (R. Gasparini & D. Vescio) y, por supuesto, contó con la presencia de EEUU en la proyección de la ganadora del último Festival de Sitges, The Invitation (Karyn Kusama).

Y así, entre espectadores, miedos, invitados, prensa especializada, jurados, excursiones enológicas y mucho, mucho terror, el FanCine cerró su tercera edición con la expectativa de convertir este festival cinépata en uno de los certámenes de referencia del panorama nacional. Estoy seguro que la providencia zombie, amiga de los audaces, acudirá en su ayuda.

Jorge Villa
Periodista y director    

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